Cuando tu jef@ es un/a boludo/a

 

Trabajaba en un call center, Consumer In Touch, lo digo porque no me da miedo que se sepa porque quisiera que nunca nunca nadie tenga que trabajar ahí. Hacíamos encuestas por teléfono.

Llegamos una mañana y llovía, mucho, tormenta, el departamento donde estaba montado el Call no estaba muy habilitado, la instalación eléctrica era un poquito «rudimentaria». Para que se den una idea, cada vez que movía los pies, se me apagaba el monitor a mí o a alguno de mis compañeros, por el quilombo de cables que había en el piso.

Bueno, como decía, llovía. En un momento, cae un rayo, se escucha el trueno y siento un cosquilleo en la oreja donde tenía el «headset» (auricular de telemarketer), me lo saco, le voy a decir a mi supervisora… No mostró mucho interés, por no decir que le chupó un huevo. Volví a mi puesto de trabajo y cambié el teléfono por el que estaba en el box de al lado, que en mi turno estaba vacío. Y cuando me estaba por ir, le avisé al supervisor del otro turno lo que había pasado. Eso fue un viernes.

El lunes siguiente, llego, me dispongo a empezar a llamar para hacer encuestas de Actimel y me hace llamar la supervisora. Yendo para su escritorio pienso: «qué cagada me mandé? Yo no hice nada, qué linda manera de empezar la semana, seguro me caga a pedos por cualquier cosa»

Dicho y hecho. Me retó… Que cómo podía ser que hubiera cambiado mi teléfono sin avisarle, que cómo era eso que me había dado una patada, que cómo no le había dicho nada. A lo que le respondí: «Marilina, sí te dije, vos no me dijiste nada, ni me miraste y yo le avisé a Leo (supervisor de la tarde) para hacerme cargo porque sé que cambiar los teléfonos está mal».

Ella me dijo que era mentira que jamás me hubiera no dado bola si yo le decía algo así, que era grave lo que había pasado. «Claro, Marilina, que fue grave por eso te lo vine a decir. No puedo creer que me estés retando por algo que sí hice. Vos ni me miraste cuando te lo dije porque no me podes ni ver, hacete cargo de eso y no me digas nunca más que te mentí» y me fui. Ese día no hice ninguna encuesta. Me senté y lloré. Lloré casi las 6 horas de trabajo, a veces paraba para insultar para mis adentros a Marilina, a Consumer In Touch, a la centralización y al capitalismo.

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