Cuando tu jefa no es una millennial

Estimo que muchos de los que están leyendo esto, pasaron por esta situación: Mi jefa tenía un Samsung que no tenía mucha memoria interna y, como sabemos, hay muchas aplicaciones que sólo pueden guardarse en la fucking memoria interna del celular, sin importar cuánta memoria externa tengas. Por ejemplo el whatsapp, y tenes que bajarte las actualizaciones y no hay caso, hagas lo que hagas, no hay más lugar para instalarlas. Lo que hacemos muchos es: cambiar el celular por uno mejor, porque valoramos esos cambios y los consideramos “calidad de vida”. No era el caso de mi jefa.

La vez que ocurrió esto le dije: “Tenés un problema de memoria interna, el celular tiene dos memorias, interna y externa, el whatsapp sólo se puede guardar en la interna, con lo cual, tendrías que ver de cambiar el celu” y, para no ser tan agresiva agregué: “Igual, si querés, mañana damelo a la mañana e intento ver cómo hacer, capaz podemos borrar cosas de la memoria interna y que funcione un par de meses más”.

Al otro día, mi jefa, que en esas cosas era obediente, me trajo el celular y me dijo: “Ya lo solucioné, me podés bajar la actualización?”, la verdad es que me sorprendió muchísimo que me dijera que lo había podido solucionar y, más aún, me sorprendió que haya dicho la palabra técnica “actualización”. Y me dijo: “ayer fui a un local y le compré 2 gigas de memoria”… “pero lo que le compraste fue una tarjeta de memoria, que es la memoria externa, te acordás que te dije de la memoria interna y externa y que el whatsapp se guarda en la interna? No sirve lo que compraste…” “Pero no le faltaba memoria?” “Pero tiene dos memorias… ” “Pero qué? No voy a poder tener más whatsapp?”… “A ver… dejame el celular”, me pasó el celular con una cara de perrito mojado, una cara que yo denomino “Cara chiquititas”, cara de huérfana dando lastima.

Obviamente, tenía TODO guardado en la memoria interna, así que pude resolver el problema y que pudiera seguir teniendo whatsapp. Ayudó la tarjeta que había comprado? NO, porque ella ya tenía 2 GB de memoria en una tarjeta que andá a saber dónde quedó.

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