Entrevista primer día de trabajo

En un momento estaba desempleada pero estudiando bastante y me llegó por email una búsqueda laboral donde pedían estudiantes de sociología para hacer encuestas personales a profesionales de la medicina. Mandé mi currículum, me citaron para una entrevista, llegué y me hicieron sentar en una sala tipo aula, con boxes, otra gente… y de pronto, entra la socióloga directora de la consultora y nos empieza a hablar. Con mucha autoridad nos cuenta de la investigación, nada complejo, muy marketinera, había un laboratorio atrás, era obvio. Yo pensaba “qué entrevista rara, no vamos a hablar nosotros, nada?”

En un momento, fija su mirada a un chico que estaba sentado al lado mío, se le nota el enojo, no entendemos por qué, esperamos que emita sonido para descubrirlo, toma aire, hace esfuerzo por no levantar la voz y dice: “A vos te parece venir en jean?” yo le hubiera respondido: “y a vos te parece que esto es una entrevista laboral”.

En la sala nos dimos cuenta que había gente que ya trabajaba con la consultora… no era una entrevista laboral, era el primer día de trabajo. De pronto, teníamos que ponernos en un box, ponernos a llamar a médicos, pactar una entrevista y decirles cuánto se pagaba. Después, teníamos que decirle a una empleada de la consultora con cuántos médicos habíamos quedado en encontrarnos y que nos hiciera los cheques para los médicos. UNA LOCURA. Aún no sabíamos cuánto nos iban a pagar, si teníamos que facturar, si nos pagaban ART, nada. No nos dijo nada, se hizo la boluda para manipularnos, que no podamos decir que no y hacer lo que la directora de la consultora quisiera. Ese día entendí que no todos los sociólogos somos de izquierda, ni buena gente.

Llamé, coordiné entrevistas en 5 barrios del conurbano a los que no sabía cómo llegar, para los siguientes 3 días, pedí los cheques de los médicos, me equivoqué con un apellido, me trataron mal, amenazaron con que no podían volver a hacer el cheque y que me las arreglara yo, les dije que era la primera vez que lo hacía, me perdonaron, salí de la consultora y en la calle me di cuenta que tenía una carpeta con muchas fotocopias, cosas para hacer en los siguientes 3 días, en época de finales y 5 cheques por $1500 c/u. Le dieron 5 cheques a una persona que no conocían? Obviamente, no había firmado un contrato, ni tenían fotocopia de mi DNI, nada. Nada.

Me acuerdo que ese día llovía, volví a mi casa sin entender mucho, tenía mi carpetita y tenía un trabajo, me había mandado una cagada y ya me habían tratado mal.

Le conté toda la situación a mi hermana Lucía, Luti como le digo yo, le mostré mi carpeta, los cheques, la dirección de los lugares a los que tenía que ir… Mi hermana estaba tan descolocada como yo y me dijo: “Flor, olvidate, dame la carpeta, mañana la mando con una moto, llamo por teléfono y renuncio por vos” y así fue. Mi hermana con 26 años se convirtió en mi super héroe laboral. Renunció por mí a un trabajo de un día.

De pronto, me acordé de una situación que pasó cuando yo estaba en cuarto grado. Tenía un compañero que me pegaba, se llamaba Gastón Quinteros. Es muy difícil de olvidarse los nombres de la gente que nos dejó marcas, Gastón Quinteros, cómo olvidarme de un chico que ejerció violencia de género hacia mí a nuestros 12 años. Me pegaba dos o tres veces por semana, cuando le pintaba. Ahora, a mis 28 años me llama un poco la atención la nula intervención de mi escuela pero ese es otro tema. Lo que pasó es que de un día para el otro me dejó de pegar, yo no lo podía creer, no tenía más miedo de ir al colegio. Me sentí orgullosa y parte del cambio de este chico, había recapacitado, había cambiado, ya no era un potencial asesino de mujeres.

Muchos años después me enteré que mi mamá y hermana habían tenido una “pequeña” intervención en el tema…. Aparentemente mi hermana, con algunos compañeros de la secundaria habían generado una pequeña charla con Gastón donde le habían dejado en claro el panorama: “Si volvés a tocar a mi hermana, te cago a trompadas” habría sido la línea de mi hermana que habían guionado con mi mamá. La recapacitación de Gastón había sido un poco forzada pero mi hermana se había convertido oficialmente en mi agente de seguridad privada. Una capa, la mejor hermana mayor del mundo.

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